Tengo que contaros una historia del estudio.
Como artista, aprendes que el horno está lleno de sorpresas... ¡y no siempre las que quieres! Pasé horas trabajando en este plato de cerámica. Estaba tan emocionada. Había usado crayones de cera para las líneas y soñaba con cómo quedaría el colorido esmaltado.
Abrí el horno y... se me encogió el corazón. Estaba roto. Partió en dos.

Mi primera sensación fue de frustración, ¡algo que creo que cualquier creador entiende! Pero luego, al ver las dos piezas, pensé en Kintsugi .
¿Qué es Kintsugi?
El kintsugi es una hermosa y antigua forma de arte japonés para reparar cerámica rota. Pero aquí está la parte que me encanta: en lugar de intentar ocultar las grietas, el kintsugi las resalta. Se utiliza una laca especial mezclada con oro auténtico.
La idea es que la pieza ahora es más bella y valiosa porque estaba rota. Es una celebración de su historia y sus imperfecciones.
Pensé: «Bueno, esto es una señal». Este plato no fue un fracaso; ¡fue una oportunidad!
Dándole una nueva vida a mi plato roto
Así que decidí probarlo. Mezclé cuidadosamente polvo dorado con la arcilla epoxi (mi toque personal) y comencé a reconstruir la placa.

Fue un proceso lento y encantador. No solo lo estaba "arreglando", sino que le estaba dando una historia completamente nueva.
Y mira...
La belleza de ser imperfecto
¡Aquí está la pieza final! Esa grieta, que al principio vi como un error, ahora se ha convertido en su rasgo más hermoso. La línea dorada es como un pequeño río que la atraviesa, lleno de luz.
Es un recordatorio maravilloso, ¿verdad? Es una historia en la que pienso mucho cuando estoy en el estudio, creando mi arte. A veces, los "accidentes felices" son la mejor parte del proceso.

Esta pieza es ahora una de mis más especiales, un recordatorio único de que siempre hay que encontrar la belleza en las grietas.
Con cariño desde mi estudio,
Hola